DE LA IZQUIERDA Y LA DERECHA

Historia de las ideas y los intereses que embargan.
Allá por 1789 hubo una revolución en Francia y el mundo cambió para siempre, el mundo eurocéntrico claro está, pero en definitiva cambió todo, ya que todo es eurocéntrico.
En un principio se formó la Asamblea Nacional creada un 17 de junio de 1789, en la misma participaron todos los actores sociales: la burguesía, los artesanos y los campesinos. Cada uno tenía intereses diferentes. Cada grupo luchó por mejorar su situación social y política. Se dividieron en dos grupos: Los empresarios y grandes comerciantes que integraban la gran burguesía eran llamados GIRONDINOS, por ser de una zona del sur de Francia que se llamaba Gironda. El otro grupo era el de los JACOBINOS. Su nombre provenía del convento de los padres jacobinos donde se reunían. Eran radicales y rígidos en sus posiciones. Estaban muy bien organizados y contaban con el respaldo del pueblo.
Los girondinos se sentaban a la derecha y los jacobinos a la izquierda… allí nace toda esta cuestión. Conservaduros contra revoltosos.
Los de derecha querían una monarquía parlamentaria, donde el rey reine pero no gobierne, los burgueses adinerados conformen un parlamente fuerte y que el pueblo no tenga derecho al voto. O sea, una real y perfecta plutocracia (gobierno de ricos).
La izquierda conformada por pequeños comerciantes, artesanos y campesinos querían terminar definitivamente con la nobleza y sus privilegios, proclamar una república con derecho a voto para todos los sectores de la sociedad y fundamentalmente la igualdad de oportunidades para los ciudadanos.
Para terminar esta introducción podemos decir que primero los jacobinos tomaron el poder por la fuerza mataron a todos los girondinos que pudieron para luego, y como es menester, perder el poder en favor de grupos moderados de la alta burguesía, como resultado fueron ellos los que resultaron condenados a morir en la guillotina. Luego llegó Napoleón y todo se fue al infierno… por no decir otra cosa.
Las nociones de izquierda y de derecha conllevan de forma implícita una oposición política muy fuerte, pero a la vez, existen niveles que van desde las ultras a las moderaciones más grises. Así también existen conceptos políticos que en cada sector de la polarización adquieren hermenéuticas muy diferentes.
Las izquierdas esgrimen banderas como Igualdad, solidaridad, diversidad, pluralismo, secularismo, Estado laico, internacionalismo, justicia social, Estado de bienestar y ambientalismo. Las derechas se definen dentro de los pretéritos del nacionalismo, conservadurismo, autoridad, identidad nacional, orden jerárquico, militarismo, tradición y religión. Pero esto no quiere decir que cada argumento o concepto político no sean parte en menor medida de cada corriente. Cada una de estas cuestiones, tanto de izquierda como de derecha constituyen valores políticos y que algunos de ellos al ser moderados son muy buenos pero al exacerbarse pueden ser perjudiciales.
En cuanto a los valores de trabajo, libertad, mérito, justicia, derecho, sociedad, identidad, cultura, educación, sin duda son más transversales, a pesar de que el sentido que se atribuye a estos términos puede variar según quien sea que los utiliza.
Recordemos que el ser humano se mueve a través de la historia en un espacio y un tiempo. Cada tiempo que cambia maneja escala de valores diferente, o sea la moral, pero hay un punto que es inmutable que es la ETICA, aquella ciencia que estudia la moral. Con la ética hemos llegado a convenciones internacionales que hoy podemos definir en el concepto de los derechos humanos.
Entonces tenemos que “la izquierda y la derecha son términos que en el lenguaje político se ha venido adoptando a lo largo del siglo XIX hasta nuestros días para representar al universo conflictivo del poder…” Norberto Bobbio (jurista, abogado, filósofo y politólogo italiano) nos dice algo esclarecedor: “los dos conceptos, derecha e izquierda no son conceptos absolutos. Son conceptos relativos. No son conceptos substantivos y ontológicos. No son calidades intrínsecas del universo político. Son lugares del ‘espacio político’ que, desde hace más de dos siglos, se emplean habitualmente para designar el contraste de las ideologías y de los movimientos en que está dividido el universo, eminentemente conflictivo, del pensamiento y de las acciones políticas”
Lo cierto es que la historia demuestra que los dos conceptos evolucionan de manera errática… “Decir que una ideología es derechista implica referirla a otra ideología, que, a su vez, será de izquierda con respecto a aquélla”. Dice Bobbio.
Según Gustavo Bueno se han convertido, las izquierdas y las derechas, “en esencias míticas que eternizan y mitifican las categorías (metafísicas), más allá de sus diferentes manifestaciones históricas. Asumen posiciones maniqueas (buenos y malos) y antagonismos emocionales”.
Ahora bien, hay un factor que incide notablemente en el análisis que estamos realizando y es el concepto de “PODER” y he aquí donde ya nada es fácil y sencillo, porque aquí todo se interactúa en una compleja estructura donde todo está relacionado con todo.
Para conclusión de esta primera parte tomo las palabras de Platón: “Allí donde el poder es codiciado y disputado no puede haber armonía, todo será disputa, controversia y manipulación. Lo que menos se tendrá en cuenta será la verdad”.

Es menester aclarar que los pensamientos de derechas y de izquierdas no nacieron con la revolución francesa ya que sus orígenes son de mucho antes, desde el argé de la modernidad, quizás desde esa notable discusión del eurocentrismo, que si los indígenas encontrados en américa poseían alma o no.
El “pensamiento de derechas” caracteriza fundamentalmente a aquellos que defienden la existencia de un orden natural. La idea es muy antigua y está directamente vinculada con la cosmovisión indoeuropea que fue adoptada por las culturas griegas y romanas. Pero ese orden que se habla no es precisamente el de la naturaleza animal, es lo contrario, habla de la naturaleza del hombre que está por encima del medio ambiente, de la tierra, de los animales y de las plantas. Se pondera la costumbre, la tradición, la fuerza del pasado y la moral, las cuales deben regularse y resguardarse. El ser depende de la herencia que construyeron los antepasados. Así aceptan la religiosidad natural del hombre y procuran promover la estabilidad y su visión de la sociedad a través del fortalecimiento de la familia, la moral, la religión, la autoridad, la propiedad, las purezas étnicas y el nacionalismo. El pensamiento de derecha es el concepto de un mundo vertical, ordenado y jerárquico. Por lo que en un mundo de estas características no puede existir la igualdad entre los hombres, sino más bien las diferencias, que tendrán como correlato el manejo del poder, el ejercicio del mando, y fundamentalmente la dirección de la patria y de la nación.
En el orden económico las derechas son liberales o neoliberales, promueven la autoridad y el orden que establece el mercado, un Estado fuerte pero mínimo que promueve el respeto y protege con el uso de la fuerza la propiedad privada.
En contraposición y en su versión más pura “los pensamientos de izquierda” se oponen a las desigualdades sociales, a los órdenes de linaje y los privilegios. Consideran que la cultura se mueve y cambia con el tiempo, que cada generación traerá en forma natural reformas para mejorar. Considera que cuando esos cambios son reprimidos es necesario luchar y revolucionarse contra el status quo.
La izquierda está en contra de un poder religioso y defiende lo laico, es progresista, igualitaria e intercultural. Lucha contra los privilegios de raza, credo, casta, clase y género. Si bien y en principio está en defensa de los valores patrióticos-nacionales, promueve el internacionalismo y la coexistencia pacífica de los pueblos y naciones.
En materia filosófica la derecha se proyecta a la “utopía liberal” y la izquierda a la “utopía socialista” y podemos partir de la contraposición entre Thomas Hobbes y John Locke.
Para Locke (derecha) el hombre es por naturaleza un animal social y, en su estado natural “los hombres cumplen sus promesas y hacen honor a sus obligaciones”. El hombre es bueno y por ello el estado no debía interferir en su actividad.
Hobbes, por el contrario, piensa que el hombre no es por naturaleza un animal social, y que la sociedad “no podría existir sin el poder del Estado”. En el Leviatán- partía de la premisa que el hombre es malo, en consecuencia, hay que tenerlo controlado. Para Hobbes, el “contrato social” busca asegurar la integridad y la paz social. La teoría contractual pone las bases teóricas de la sociedad civil moderna. Esta teoría presupone el reconocimiento de que todos los miembros de la sociedad son individuos independientes e iguales.
Aquí hacemos un alto ya que hemos analizado la composición ideológica de las dos corrientes y podremos en un próximo artículo analizar como se desarrolló la historia en el paso de la modernidad al pos-modernidad contemporánea.

A partir de 1880 los movimientos políticos en Europa se fueron radicalizando, tanto los grupos liberales de la república francesa como los grupos socialistas de centro Europa influenciados por el pensamiento marxista. En 1917 estalla la revolución rusa que de democrática y socialista no tienen nada, convirtiéndose en una cruel, terrible y genocida dictadura tiránica.
Paralelamente al fin del mito marxista en rusia y del “progreso permanente de Europa” destruido violentamente por la primera guerra mundial, las ideologías tanto de derecha como de izquierda se fueron alterando, por no decir deformando. En el período clave de la entre-guerras se produjo una nueva estructuración de la historia contemporánea, ya no liberal, sino marxista por un lado y el “fascismo” por el otro que se fue derivando en nacionalismo-socialismo, una derecha ultra-estatal (cosa rara y hasta contradictoria). El nacionalismo-socialismo se convirtió en nazismo y se pusieron de punta con la otra extrema política de Stalin, porque los extremos se tocan y se repelen. Los banqueros capitalistas de Inglaterra y Estados Unidos fomentaron monetariamente a la ultra derecha nazi como freno a la dictadura comunista, echando mucha nafta al fuego que derivaría en la atroz y nefasta segunda guerra mundial.
El nazismo terminó enterrando a la derecha. Nadie quería ser “de derechas”. Se acrecentó el “centro” y se corrieron las corrientes políticas. Para la izquierda el fascismo comprende todo lo que está a la derecha del liberalismo y de la democracia social. Los liberales ya no quisieron ser de derecha y se autoidentificaron como de “centro”, los socialistas no querían ser de izquierda y se autodenominaron socialistas no marxistas, también surgió la social-democracia-cristiana-progresista. Así fueron los primeros años del mundo capitalista europeo de la post-guerra hasta que surgió una nueva lid continental: “la guerra fría”.
La guerra fría volvió a radicalizar todo – Capitalismo vs. Comunismo fueron borrando en su atroz confrontación los significados de las consignas ideológicas. Jean-Paul Sartre llegó a decir que “derecha e izquierda son dos cajas vacías”. Pero que esta falsa apreciación no confunda la realidad. Tanto la derecha como la izquierda fueron buscando nuevas significaciones. La derecha fue avanzando, perfeccionando y derribando cuanta cuestión se le interpusiera, la izquierda siempre en retroceso se convirtió en resistencia, desde la social democracia a las nuevas vertientes socialistas. Estas características adquirirán otro nombre, se metamorfosearán una y otra vez, quizás se encontrarán términos más ajustados, pero persistirá la lucha política como una dinámica natural.
Y aconteció la caida del muro y hubo un antes y un después. Nace el Neo-liberalismo...
Una realidad indiscutible es que la civilización europea, occidental y cristina (de derecha) es la que ha prevalecido, dominado y aculturado al mundo. Ha, en el mayor de los casos, destruido otras culturas y si no, se ha fusionado con otras produciendo ciertas hibridaciones culturales semejantes.
Una característica esencial de la cultura dominante ha sido su marcado antropocentrismo, producto de la modernidad y radicalizado en la posmodernidad. Su sentido binarista, o sea, de fuertes antagonismos conceptuales, hombre vs. mujer, mente vs. espíritu, cielo vs. Infierno, Dios vs. Diablo, blanco Vs. negro, ciudad vs. naturaleza, civilización vs. barbarie etc. Y al margen de su carácter patriarcal y colonialista está su fuerte postura mercantilista afianzada por la guerra como mecanismo de presión.
Pero la Europa civilizatoria y depredadora no sólo vivió en pugna con otras culturas, sino que siempre mantuvo una fuerte rivalidad entre sus pueblos. La primera y segunda guerra mundial fue la lid interna que arrastró a todas las naciones del mundo a la más devastadora y estúpida destrucción jamás vista por el hombre en toda su historia, y de esas escandalosas atrocidades emergió la organización más hipócrita e inservible de nuestra era: Las Naciones Unidas. Que sin perder su carácter eurocéntrico ha escrito las más maravillosas utopías abstractas concebidas por el idealismo humano: La Carta de los Derechos Humanos. Conceptos fundamentales que componen el 98% de las constituciones nacionales de los países del orbe, y que por lo general no se cumplen, siendo en definitiva, pisoteados y desprestigiados constantemente por los gobiernos, los medios de comunicación, los radicales partidos de derecha y contrariamente por algunos organismos que deberían hacerlos respetar.
Así es como en la actualidad la hipocresía se ha perfeccionado en el devenir de los tiempos cambiantes y esas viejas posturas abismales binarias mutaron a una diversidad epistemológica del mundo, una suerte de posición pos-límite. Se reconoce una pluralidad de conocimientos, un renunciamiento a cualquier epistemología general para dar lugar a una residual. La diversidad como justificación ética y a la vez con cierta falsedad en la práctica. El doble discurso moral se eterniza en el poder. Y todo cambia para que nada cambie.
Esta nueva versión del conocimiento es ambigua, por un lado la idea de la diversidad socio-cultural ha sido aceptada y convalidada y por el otro el “discurso de la ciencia” se ha consolidado en bases biologicistas de derecha como la única forma válida y exacta de conocimiento. Esta dualidad habla que el reconocimiento a la diversidad cultural y social no significa el reconocimiento de la diversidad epistemológica del mundo por la ciencia.
En la realidad podemos ver estas contradicciones en el supuesto respeto de occidente por los derechos humanos y por el otro la proliferación de gobiernos de ultra derecha con fuerte tendencias xenófobas. Por un lado los países llamados “desarrollados” manifiestan intenciones de ayuda y colaboración con los países no desarrollados pero en cambio, en términos geopolíticos, diseñan políticas de dominación colonial e imperial por medio de la usura y la explotación. Basta con citar el deleznable actuar del Fondo Monetario Internacional Y EL Banco Mundial con los países emergentes.
En resumen, una cultura basada en la falsedad moral de pseudodemocracias que pondera la libertad pero deprime, subyuga y explota a más de la mitad de la población mundial manteniendo la pobreza, las adicciones y la violencia.
Pero resulta que en este merengue de lodo… la barca, donde todos los seres vivos viajan por el universo se está hundiendo… por los daños irreparables causados por esta misma cultura dominante de explotación indiscriminada de los recursos, manejo irresponsable de productos contaminantes y deterioro irracional del medio ambiente.
El Neoliberalismo de derecha es mucho más que un modelo económico, es más que un concepto geopolítico de dominación por parte del imperialismo, es una nueva estructura racionalista que tiene por fin la destrucción de esquema democrático en el mundo.
En primer lugar podemos decir que para el neoliberalismo todo acto humano es un “acto económico”, así también todos los aspectos de la vida se pueden analizar y medir desde la economía, o sea las cuestiones sociales, psicológicas y hasta culturales ya no son importantes ni necesarias, la economía es la base de toda explicación de lo humano. El hombre ya no es un homo politicus sino un homo económicus. En definitiva la economización de la existencia humana.
Aquí tenemos entonces que cuestiones como la salud, la educación, la ley, la soberanía y el patrimonio cultural, los bienes del pueblo, y hasta el poder democrático se someten al poder económico.
Esta racionalidad deshumanizante trae como consecuencia la pérdida de los valores democráticos y la anulación de los principios básicos de todo sistema: la justicia social, los valores ciudadanos, las prácticas de convivencia y el respeto por las instituciones que se esgrimieron e instauraron desde la izquierda. Se reconvierte el sentido político de la democracia en una mera racionalidad económica.
El neoliberalismo reduce a la democracia a un concepto de gobernanza y administración quitándole el sentido más importante, que es cuando el pueblo a través del estado/gobierno logra proteger a los más débiles, a los excluidos y a los sectores vulnerables.
Pensadores como Milton Friedman consideran que hay que ver al Estado como una Empresa y de esta forma los ciudadanos son parte del capital de esa empresa. Por esta razón hay que maximizar el valor de ese capital y los que resulten una pérdida de capital deben se desechados. Todo gobierno que no siga estas característica estará sujeto al aumento del gasto público, crisis fiscal, inflación, aumento del riesgo país y por supuesto destinados a la quiebra del estado y la banca rota. En el orden individual los desechados por el sistema entrarán en el marco de la pobreza que también es funcional al neoliberalismo. Para dar un ejemplo, las universidades ya no son creadoras de conciencia científica y humana y conformadora de conocimientos. Las Universidades son para el neoliberalismo constituyentes de capital humano rentable para la sociedad y forjadoras de una elite dominante.
Las consecuencias las podemos ver a simple vista si hacemos un análisis de los últimos cincuenta años en la historia americana: 1) Mayor desigualdad. 2) Crecimiento de la indigencia. 3) Creciente predominio del Capital Financiero sobre el Capital Productivo. 4) Desocupación. 5) Depreciación de la mano de obra. Y 6) Desestabilización económica y predominio de las burbujas financieras sobre las decisiones del Estado.
Otra consecuencia real es que las desigualdades cuando se vuelven extremas la capacidad de legislar del pueblo se torna imposible y cuando la democracia no encuentra solución a sus problemas surge necesariamente la violencia. El pueblo se revela ante las grandes injusticias y no tiene más remedio que salir a la calle a protestar y el Estado ante su impotencia debe reprimir, este círculo vicioso no tiene otro destino que el Golpe de Estado.
Históricamente hemos podido apreciar como el neoliberalismo en los 70 y 80 de nuestra américa se impuso por golpes militares, pero a partir de los 90 aprendió a infiltrarse entre las democracias y constituirse por otros medios más efectivos como la manipulación por los medios de comunicación y el mal uso de los poderes judiciales.
Como todo es económico lo ilegal también es un capital activo. El narcotráfico, la venta y tráfico de armas y el comercio de blancas es una realidad necesaria ya que significa el blanqueo de activos, la fuga de capitales y la ganancia en poco tiempo. Todo es parte del mercado y nada ya es blanco o negro, todo es una inmensa y putrefacta variedad de grises.
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No se puede querer lo que no se conoce y no se pueede defender lo que no se quiere
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