12 de abril de 2017 -  Panel Debate “ETICA Y POLÍTICA”

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12 de abril de 2017 - Panel Debate “ETICA Y POLÍTICA”
Organiza: Academia del Folklore de Salta , COFFAR - Consejo Federal del Folklore de Argentina y Movimiento Sanmartiniano Nacional Representación Salta - Lugar: Casa de la Cultura - Sala Mecano – Salta Capital.

Panel 1 - de 09,00 A 13,00 HS.
Felipe Medina
Federico Nuñez Burgos
Andres Suriani
Ernesto Bisceglia
- Fernando Xamena

ÉTICA Y POLÍTICA

Cuando hablamos de ética nos centramos en un peldaño más arriba que la moral, el derecho y la costumbre o usos sociales. La ética no es una abstracción, es el otro. Funciona con el prójimo, Cada acto humano tiene una consecuencia de vida, una consecuencia ética. 
La moral trabaja sobre lo malo y lo bueno, pautas internalizadas en la sociedad que se imponen como necesarias.
La moral depende de la cultura por lo que existen en el mundo tantas morales como culturas.
El derecho es el conjunto de normas emanadas de un organismo, el Estado y depende del poder y su ideología imperante. Las normas pueden ser justas o injustas, ser morales o inmorales, ser malas o buenas.
Las costumbres o usos sociales marcan los comportamientos deseables y aprobados por una comunidad pero no siempre abarca toda la sociedad, siempre hay una parte que queda afuera.
La ética en cambio es la ciencia que estudia todas estas variables, las analiza, las sintetiza y promueve una reflexión.
Ahora bien, teóricamente, la política es la ciencia social y práctica cuyo objeto es la búsqueda del bien común de los integrantes de una comunidad. El bien común no es sólo la tarea del poder político sino también razón de ser de la autoridad política.

Por lo tanto, es el bien común el principio y fin ético de la política.

Que pasa entonces cuando el Estado, o el poder político de un país pierde su fin ético?

Pues, el estado se desnaturaliza, es decir pierde su esencia, cuando se corrompe. Corromper, entre otras acepciones posibles, es alterar la forma de alguna cosa; así el estado corrupto ya no tiende al bien común sino que se desvirtúa transformándose al provecho de unos pocos.

La ética entonces, en este caso, debe entenderse y trabajarse no sólo como la realización de buenas acciones de gobierno, sino como la formación de un alma política.

DE LA CRISIS DE VALORES EN LA POLÍTICA
Hemos dicho que la política, éticamente hablando, es la ciencia social y práctica cuyo objeto es la búsqueda del bien común de los integrantes de una comunidad. 
Existen factores que conducen a la desnaturalización del estado y a un proceder éticamente negativo, inmoral, ilegítimo e ilegal, uno de ellos y principalmente es el económico.
Este tipo de corrupción se da siempre que el dinero ocupa un lugar preferencial en la escala de valores de una sociedad siendo común que un funcionario viole sus deberes de lealtad al pueblo por alguna condición económica, es decir, porque hay dinero de por medio.
Max Weber distinguió entre los políticos que viven para la política y los que viven de la política. En el último caso, la ambición política deja de valer por sí misma y se rebaja al nivel de un valor instrumental al servicio del enriquecimiento.
Pero para que exista un corrupto debe haber necesariamente un corruptor, así como hay un delincuente material hay en su defecto uno en lo intelectual. En este sentido tenemos a nuestra vista lobbys, conglomerados, monopolios y/o cualquier forma de entidades que influencian, manipulan y/o ejercen presión sobre el poder político, constituyendo un importante factor de riesgo.
En la actualidad vivimos en una sociedad donde impera la economía de mercado (capitalismo) por lo que, es menester, analizar cuáles son las características que resumen a este sistema y si es posible la existencia de una política ética.
En primer lugar podemos decir que la economía de mercado se basa:
a) En la propiedad privada de los medios de producción, que considera el sistema de precios como el instrumento óptimo para la asignación de recursos.
b) En los mecanismos del mercado y de los precios como medios de coordinación, donde las personas y empresas tienen el derecho a tomar decisiones diferentes.
c) La maximización de los beneficios y de la utilidad como motivación básica de la acción económica. En este caso la maximización de los beneficios quiere decir que no hay límite, dependiendo obviamente de los competidores.
Pero amén de las buenas intenciones sabemos también que la economía de mercado o sistema capitalista se mueve por caminos sinuosos, siempre en la búsqueda de beneficios pretende controlar el poder político para la generación de leyes que amparen y aseguren las ganancias.
Lamentablemente en el mundo capitalista el “juego de la perinola” funciona de manera que, lo que uno gana necesariamente lo pierde otro. Lo sano, en este caso, sería que el Estado en su ideal republicano y democrático proponga los códigos éticos y morales para imponer los límites a esta lógica del juego y trate en lo posible de solidificar el famoso “todos ganan”.

Es entendible entonces que la categoría de político sin valores es funcional al mercado, el cual desde sus diferentes estamentos tratará de fabricarlos, insertarlos y ponerlos en funcionamiento.

LA DEMOCRACIA COMO FACTOR DETERMINANTE PARA UNA ETICA EN LA POLÍTICA
La democracia es un sistema de gobierno que se distingue de todos los demás por dos pilares fundamentales que la sostienen y fundamentan: la soberanía popular y la división de poderes. No obstante y sin discutir que es “el mejor sistema que existe” pueden desarrollarse mejores democracias que otras.
El propio término “democracia”, como todo el mundo sabe, significa “gobierno del pueblo”. Dicho de otro modo, el poder reside en el pueblo, y es el pueblo soberano quien tiene la facultad para determinar, por medio de sus representantes, las leyes por las que quiere regirse y elegir a las personas que desempeñen las tareas necesarias para llevarlas a cabo. La soberanía popular es la máxima expresión de la democracia y la política es el arte de buscar y realizar el bien común.
Ese bien común, como hemos analizado en artículos anteriores, muchas veces se ve amenazado cuando los políticos no respetan los intereses de los ciudadanos para plegarse a los intereses mezquinos y las ambiciones personales, las directrices de los mercados, los dictados de las instituciones internacionales, etc. Cuando la voluntad popular es violada la democracia se convierte en deficitaria. 
Cuando hablamos de “División de Poderes” decimos de evitar que el poder del pueblo sea detentado por alguien que, al tener el poder absoluto, pudiera actuar en contra, precisamente del bien común. Lamentablemente hemos visto a lo largo de los años como esta cualidad indispensable de la democracia ha sido vulnerada consuetudinariamente en diferentes formas y en caprichosas circunstancias. 
Otra de las cuestiones que hacen a la democracia son los partidos políticos (Art. 38 de la Constitución Nacional) ya que nuestra sociedad, en un sentido, está orientada por distintas ideologías que definen los haceres de los hombres en las cuestiones públicas. Los partidos políticos son organizaciones portadoras de estas ideologías que agrupa gente de un mismo pensar y propone ciudadanos a cargos públicos para que sean votados en elecciones.
Los partidos han desempeñado históricamente un rol muy importante en la concreción de la democracia representativa, aunque a mi entender, han fracasado en el ideal de componer una democracia participativa. Se han limitado en formular un sistema donde los ciudadanos votan y se van a su casa a seguir quejándose de lo mal que anda el país y de lo pésimo que es administrado. Pura y llanamente una democracia delegativa donde nadie tiene la culpa o mejor dicho, la culpa la tiene otro.
Idealizando podemos enunciar que una persona se afilia a un partido político porque sus componentes piensan igual o parecido, comparten ideas, debaten ideas, se forman políticamente. Se afilia, no para ocupar un cargo público sino para entender “que es” la función pública. Lo hace para participar, ser parte de, elegir y ser elegido, hacer un camino y si las condiciones le son dadas y si sus compromisos son los deseados podrá liderar y ser un representante.
En la actualidad los partidos políticos están en crisis, sólo son formas sin fondo, slogans vacíos de contenido, criterio y/o pensamiento. Inútiles para los ciudadanos y para los políticos de verdad. Han perdido legitimidad ante la sociedad, tanto es así que ya ni siquiera participan como generadores de opinión pública. Los partidos políticos pasaron de ser instituciones legítimas de la democracia a meros trampolines necesarios para ascender al poder.

¿Para que sirve entonces trabajar en la problemática de la ética y la política?

Debatir, poner de manifiesto, entender, sacar a luz, comprender los problemas, buscar posibles soluciones.

Quizás… para simplemente dejar de ser impasibles, inmutables ante esta tranquila crisis, esta pacífica tiranía de los corruptos.

ÉTICA Y POLÍTICA EN LA HISTORIA LATINOAMERICANA 
En términos generales y salvo excepciones en la historia americana el concepto de República fue convenientemente mal entendido, funcionó como mecanismo externo, como instrumento para facilitar el ejercicio del poder. Una careta cruel y cínica que barnizó el concepto de "democracia" y de esta manera se vino desarrollando más o menos en cada uno de los países latinoamericanos.
La Revolución que proponían Miranda, Moreno, Monteagudo, Bolívar, Artigas y tantos otros, que incluía originalmente tanto la Independencia frente a España como la transformación interna de la sociedad fracasó en su segunda intención y esto trajo aparejado el fracaso de una conformación de una gran Patria Grande Americana. El interés real de las oligarquías terratenientes criollas más que realizar los sueños de Bolívar o de Artigas era el de reemplazar el poder que dejaba España manteniendo, en lo posible, las estructuras coloniales, y a la vez, manejar una retórica jurídica inspirada en las ideas de la Ilustración, el liberalismo político y el constitucionalismo europeo.
En casi todos los Estados Americanos se han fundado sus bases republicanas en el Derecho, principio fundamental de legalidad por un lado y legitimidad moral por otro. La constitución es la piedra angular que ejerce este principio para cimentar las bases de un estado moderno. Pero el problema radica en que este principio de legitimidad política no condice con la realidad histórica, no refleja la realidad política y no es creíble ni para gobernantes ni para gobernados, ya que en la práctica se dice lo que no se hace para hacer lo que no se dice. 
Esta actitud esquizofrénica y premeditada ha constituido la clave del origen y ejercicio político de grupos de poder que no siempre, o mejor dicho, nunca buscan el deseado "bien común" sino su propio beneficio.
Esta bipolaridad, fractura y/o separación de dos universos: el universo de la práctica y el universo del discurso se llama o se define como el "doble discurso moral". 
Tenemos aquí una especie de regla implícita, una suerte de “inmoralidad” política tácita en la que el discurso no sirve para expresar, sino para encubrir.
El poder económico tanto interno como externo, para hacerse del poder político supone crear un camino de una retórica vacía y de un derecho sin contenido real. Una demagogia fundada en los discursos de los líderes políticos, verdaderos profesionales del engaño que buscan siempre dejar incólumes las estructuras económicas y sociales de la colonia, estado anacrónico y decadente donde siempre reina la injusticia y la odiosa plutocracia.
Pero a todo esto se le contrapone la reacción popular que en la américa hispano-afro-indígena se ha manifestado casi siempre en "movimientos" de tipo revolucionario y siguiendo una tradición histórica bajo la tutela de un caudillo como sustentador aglutinante del poder. 
Tanto de izquierda como de derecha y/o mezclada, los gobiernos de carácter popular que muchas veces se transforman en demagógicos, o en lo contrario, ya que al ser infiltrados terminan pateando en contra, tienen en común: a) una más justa distribución de la riqueza, b) la fuerte tendencia demagógica, c) las mejoras en las prestaciones sociales desde el Estado y d) con un alto índice de corrupción, ya que como dice el refrán “el poder cuanto más absoluto más corrupto…”
Las formas de estos movimientos son integrativas, aglutinantes de las masas en torno a una personalidad a la cual se le rinde culto. Por lo general manifiestan una postura antimperialista y mesiánica provocando movilizaciones de los sectores más oprimidos con la anuencia de la burguesía y una fuerte oposición de sectores intelectuales.
La demagogia es propiedad de todos los malos gobiernos, sean oligárquicos como socialistas. Había una definición de “demagogo” muy interesante que rezaba: “un demagogo le da al pueblo lo que por derecho le corresponde pero lo hace como si fuera una dádiva o un obsequio”.
Cosa extraña es ver cómo muchos gobiernos dictatoriales y golpistas se transformaron en populares y por supuesto terminaron en verdaderas dictaduras. Los que empezaron a gobernar con uniformes pasando por una falsa democracia y terminaron en un régimen hereditario.
Hace unas décadas se pensaba que los gobiernos demagógicos desaparecerían de américa pero en mayor o en menor medida se repite una y otra vez ya que al parecer es una deuda pendiente de resolver en un pueblo que tiene la costumbre de vivir la democracia de una manera delegativa en vez de convertirla en participativa.

Estos son casi, en un resumen atrevido, los ires y venires de un pueblo americano que busca su destino, siempre cercado por sus contradicciones, como el mismo hombre, siempre amenazado por los imperialismos y colonialismos de turno. Un caótico devenir donde la diversidad es lo común y la homogeneidad es la pretensión irrealizable de los cobardes de siempre, de los profetas del odio, de los carniceros de la moral y la xenofobia.

Pero en el fondo del barrial ensangrentado, del arrabal promiscuo y rechazado, del conventillo donde se mezclaron las voces y los miedos, está la "verdad histórica", esa que no la escriben los que ganan sino que tiene su propia razón de ser. Aquella que supervive en la memoria del pueblo, en su cultura, su identidad y que por más formas o reformas, textos o pretextos con que se la quieran recubrir y enterrar siempre volverá pidiendo libertad,

DIFERENCIA ENTRE LA POLÍTICA Y LO POLÍTICO
Algunos opinan que la política son las relaciones entre el gobierno y los ciudadanos, entre el Estado y el Pueblo. Lo político son todos los actos de los ciudadanos que tienen una trascendencia social. Los habitantes de la polis son sujetos políticos interactuantes.
La distinción entre política y lo político ha adquirido cierta relevancia ante los problemas en el orden social y la falta de constitución de sujetos políticos. La pérdida del sentido del "bien del común" y los privilegios y el constante aumento de poder de grupos económicos. Entonces vamos a tratar en este artículo de articular ambas preocupaciones y, desde este horizonte, revisar algunos elementos para el debate a realizarse el día 12 de abril próximo.
En primer lugar, en el espectro de la política y el orden social es muy necesario diferenciar entre Políticas de Estado y "programas" o "proyectos" de gobierno. Las "políticas" son diagramas estructurales con definiciones puntuales a corto, mediano y largo plazo. Los "programas" al contrario carecen de sostenibilidad y sustentabilidad en el tiempo por lo que su actuación es específica y focalizada.
Argentina en su historia ha carecido fundamentalmente de políticas de Estado y a recurrido en demasía a parchar viejas y perimidas concepciones de gobierno.
Otra cuestión muy importante es determinar que cuando hablamos de políticas en el orden social estamos diciendo de acciones que son regidas por un pensamiento filosófico político o bien podemos usar el término: "ideología política".
Muchos dicen que las "ideologías" han muerto, y eso no es verdad, ni mucho menos, en realidad se han reciclado, se han adaptado a los nuevos y pragmáticos tiempos, y ahora vienen camufladas detrás de complejas teorías económicas. Cambian las formas pero no los fondos ya que el mundo se orienta a la constitución de un orden social en constante movimiento de un "cállese y obedezca".
El problema del orden social (y su reverso, el conflicto), asociado con la razón, la libertad y la legitimidad, constituye uno de los ejes fundamentales del pensamiento político con sentido social. En el siglo XIX tanto Hegel como Marx se enfrentaron al problema del conflicto o lucha de clases y lo trataron de resolver por medio de la universalidad de la clase obrera, "el proletariado", En la actualidad el conflicto es constitutivo de lo político, el pensamiento político ha buscado cancelar la dimensión conflictiva al proponer formas de organización e instituciones presuntamente acordes con un postulado de paz perpetua o armonía, "la democracia".
Aun así, es preciso reconocer que la apropiación moderna del problema del orden social –como desafío de pensar los nuevos tiempos– a impulsado una posición antifundamentista, contingente y eminentemente política. 
Muchos opinan que tanto la política como lo político están en crisis ya que el Estado ha perdido protagonismo ante los sectores económicos de poder y los sujetos políticos han sido reemplazados por burócratas, oportunistas, sofistas y pragmáticos que sólo buscan enriquecerse con la política.
Si analizamos “lo político” desde la perspectiva del “orden social” debemos dejar claro que ese “orden” se basa en la aceptación de las desigualdades sociales donde se suponen lugares dominantes y lugares subalternos. De este modo, en este orden social pueden encontrarse múltiples y heterogéneas formas de relaciones políticas, donde se prevé un libre juego de competencias entre las patronales y los obreros.

ACERCA DE LA POLITICA Y LA ESPERANZA HOY
ARMANDO M. PEREZ DE NUCCI * 
*Doctor en Filosofía y en Medicina. Diplomado en Geopolítica.

Nuestro país ha transitado un largo camino en democracia desde 1983 en que se inauguraba un ciclo, a mi entender irreversible , en el cual nuestros habitantes se han dado cuenta que es mejor elegir libremente a que nos elijan, como sucedia con los periodos de alternancia de gobiernos elegidos democráticamente e interregnos militares, que se adjudicaban el derecho de regir nuestro destino nacional.
A partir de los años treinta del siglo pasado, pasamos por esas alternancias pero lo que deseo destacar aquí es la presencia de la esperanza , muchas veces presente, otras tantas frustradas , como factor de constitución política y como visión de futuro de todos los argentinos.
Es mi intención poder analizar este fenómeno de la esperanza en política, en la espesura de la realidad, que se aplique al análisis intelectual , un fenómeno nuevo de la reflexión y la relación entre ética y política a la que me he referido en otras oportunidades.
Esta nueva dimensión de la política, la recuperación de la esperanza, nos muestra una nueva visión sustantiva y una reivindicación de aquella como parte indivisible de nuestro ser nacional. A partir de esta visión autonómica de partidismos y lecturas parcializadas se debe dar necesariamente una recuperación de la fe en política , una estrecha relación entre ética y política y la cristalización de la perdida esperanza en el campo de lo político y la política nacional.
Todo esto debe ser considerado en el marco de la concepción griega de la política que reconocía que, en principio, el hombre era un “ zoon politikon” , mal traducido cuando no menos mal interpretado como “ animal político” y no en el sentido de “animal social” en su concepción mas reconocida. Para un griego, fuera de la ´polis´, solamente se podía ser dios o bestia, reconociendo el carácter de “ ciudadano” o miembro activo de la ´polis´ como condición para su humanidad. Fuera de esta concepción, que daba unidad constitutiva y superior a la existencia humana, la condición de “ hombre no político” era la de un “ idion” , una entidad con faltas, incompleta, insuficiente.
De manera que, desde el comienzo de esta historia política de la humanidad, la condición de “ ser social” pasa a ser una cualidad efectiva del hombre y su falta de participación en los asuntos de la ´polis´- hoy podemos llamarla “ nación” – una cualidad defectiva que no se encuadra en calidad humana.
La esperanza es el otro tema asociado al análisis que estoy efectuando sobre la política argentina en la historia.
A este respecto,respecto San Pablo manifiesta que la esperanza es de lo que no se tiene y se puede tener .
Y para ello se requiere , en la opinión de Gabriel Marcel , de al menos cuatro condiciones : paciencia, disponibilidad , cautividad y carácter profético .
Paciencia , porque solamente el esperanzado y , en nuestro caso en particular el ciudadano , sabe dar valor al tiempo de su prueba; en definitiva , ¿qué otra cosa sino es “ alguien que espera”?.
Disponibilidad, porque el esperanzado se halla abierto a la trascendencia que su propia fe le da , a la propia acción del político que le ofrece un mejor país .
Cautividad , porque solamente quien se siente cautivo en esta vida o este sufrimiento por tener un mejor exiostencia política nacional, puede acceder a una plenitud superadora. En este sentido, el ciudadano, que es un ser cautivo por excelencia , sabrá esperar con esperanza lo que su fe le indica que debe esperar .
Finalmente , carácter profético tiene la esperanza cuando toma conciencia que ella misma no es lo que debería ser , sino lo que deberá ser y que ello no depende de nosotros . Marcel manifiesta que la esperanza es salvadora porque es el arma de los desarmados o , mas exactamente , lo contrario de un arma y en ello reside misteriosamente su eficacia...(Etre et avoir).
Esto es, en esencia, esperar con esperanza en la política que se ejerza sobre nuestro país. Veamos ahora algunos hitos de nuestra realidad política , al menos desde la década de los ´40 del siglo pasado.
El Perón de los cuarenta es el protagonista del 17 de Octubre de 1945, la fecha en la que nacía una nueva Argentina. Surgía para los pobres, los desposeídos, los obreros, el inicio de la Justicia Social y la esperanza de un mundo mejor. Una Nación se ponía de pié – al tiempo que los ponía en la fuente de Plaza de Mayo - , para asumir y disfrutar desde ese momento lo que era una situación normal y cotidiana para muchos otros países y el bienestar de sus habitantes y asalariados.
No voy a emitir juicio sobre el devenir del peronismo que termino en una época de incertidumbre durante de de la década de los ´50 , que concluiría con la esperanza que manifiesto y con el gobierno de Perón y que abriría caminos a di versas interpretaciones de lo que debía ser el peronismo de allí en adelante , pero si criticar el feroz antiperonismo sin razones lógicas y sin racionalidad y que duraría años, con la complicidad silenciosa de otros partidos políticos. Es el fin de la primera esperanza que aquí analizo.
Arturo Frondizi en la década de los ’60 fue una nueva esperanza; fue unos de los políticos mas capaces de aquellos años y no reconocido por muchos hasta nuestros día. Planteó una visión particular de lo que Argentina debía ser y no dudo en reconocer que se había equivocado , ejecutando nuevas alternativas para nuestro desarrollo que no pudieron cumplirse por su escaso caudal de votos que lo ungieron presidente y el asedio militar y su poder para intervenir gobiernos civiles , planteando las famosas ya alternancias entre gobiernos civiles y castrenses que duró hasta 1983.Así terminó la segunda esperanza de los argentinos en una mejor nación.
La tercera esperanza nació con el regreso del Perón de 1973 , el león herbívoro que se había despojado de sus pesas nacionalistas intolerantes, para convertirse en un gran estadista que en Europa había aprendido mucho de los líderes socialdemócratas que habían reconstruido en paz ese continente después de ls Segunda Guerra Mundial y lo habían convertido en una región democrática y económicamente estable. Creo que muchos vimos ese abrazo con su viejo rival Balbín como el comienzo de una nueva Argentina en paz y con reconciliación. Pero estaba viejo y enfermo, mas allá de sus loables intenciones , y a su alrededor se tejía una maraña de intereses ideológicos, económicos y personales de ambición política de otros que iban desde la desnaturalización e ineptitud del poder – llámense “ Isabelistas” -, hasta pasando por los que deseaban un “ peronismo sin Perón” y las organizaciones de izquierda que buscaron un “Perón sin peronismo “ y el acceso a un poder que, por tradición y esencia, no les correspondía, al menos en ese momento. Y así nos fue.
Fue el denominado “Proceso” una fuente de esperanza? .Yo creo que si para los que estaban cansados de tanto desorden, tanta corrupción, tanto desatino político , tanta muerte y tanta sangre que pudo evitarse.Pero los militares se equivocaron, porque podían haber combatido a los que agredían la Nación y la Esperanza con la Constitución en la mano. Y no lo hicieron. Desencadenaron otro baño de sangre y vulneraron derechos ineludibles, como también lo habían hecho antes los que combatieron desde la política. El final ya es conocido y sus consecuencias también.
Alfonsín se quedo corto en la recuperación de la esperanza. Es el fundador de la democracia moderna de la Argentina y era el giro de izquierda que se necesitaba el país y le debemos mucho por eso, pero no pudo con la incapacidad para dominar una economía rebelde e inflacionaria, se equivocó con la Ley Sindical y tuvo el peronismo que lo vislumbró débil y sin una mayoría parlamentaria a pesar de sus muy buenas intenciones.
Menem nos vendió la esperanza como collares de vidrio de colores y una realidad que no se ajustaba a las necesidades del país, nos dio un dólar ficticio y el cuento de ser miembros del “ Primer Mundo” , además de una gran corrupción a todos los niveles que nos llevó a la anomia y a la disgregación nacional ,y cuando todo se derrumbaba, se fue .
De la Rúa- Alvarez y mas que ellos la Alianza, fue la otra gran esperanza y una mas grande decepción , por soberbia e ineptitud de unos y principismos de otros que eludieron responsabilidades. El caos se apropio de Argentina, la miseria , la agresión, las protestas, los heridos y las muertes de ciudadanos que no debieron morir , todavía nos duelen como argentinos que amamos a nuestro país.
Hoy transitamos nuestro destino político a través de Macri y sus colaboradores y a la espera de la solución de muchos de los problemas que se ha sabido crear a lo largo de los últimos años y una vez más la ciudadanía atisba la esperanza de un cambio – que no se ha dado en forma contundente hasta el momento – que se vislumbra en el horizonte, manteniendo la paciencia y la disponibilidad principalmente en el vivir cotidiano que transitamos.
En fin , llegamos a cada mañana de este nuevo ciclo y esperamos con esperanza todavía …..¿Será?.

Feminismo y antropocentrismo cultural
Un problema ético y antropológico de la sociedad actual, por Armando Pérez de Nucci

La filosofía feminista ha venido enfrentando al antropocentrismo cultural formalmente desde la década del ‘50, año de la reivindicación de la mujer frente a los ojos de la sociedad que, hasta ese momento - y quizás hasta hoy me atrevería a decir - ha centrado su visión cultural en la figura del hombre. Este, históricamente, ha sido "la medida de todas las cosas", el punto de referencia, el hito para una historia de la humanidad.

Esta nota, justamente, analiza algunas reflexiones históricas sobre este tema presente en nuestra sociedad con mucha fuerza desde hace algunos años. Pero es útil contar "lo que fue”, porque ello estará al servicio siempre "de lo que será”. Y solamente quien tenga memoria de lo que sucedió, podrá valorar lo que tiene hoy entre sus manos y hacia dónde ir.

Desde el inicial bíblico "no es bueno que el hombre esté solo", se comienza a plantear esta supremacía andrológica que persiste hasta nuestros días. La teoría evolucionista muestra la elevación de las especies hasta la bipedestación y de allí a la configuración de un hombre,"homo sapiens" que, aunque genérico, nunca mostró en ningún texto la ilustración de la mujer como etapa final del desarrollo. El hombre aparece así, no solamente como el constituyente, sino como el "referente" del mundo.

Aún cuando se pudiera argüir que la denominación "hombre" es neutral, ello no es así por la costumbre - ¿morís? - impuesta a la humanidad a lo largo de los siglos. Es esto un falso genérico: el creer que "él" engloba a "ella".

Más aún, si analizamos tablas comparativas de peso, por ejemplo, la mayor parte de ellas está referida al esquema masculino, al igual que muchas otras usadas en medicina. Parámetros del "macho", tales como comportamiento, cuerpo, medidas, etc., han sido adoptados - consciente o inconscientemente - como representaciones de la raza humana.

Un fallo de la Suprema Corte de Justicia de los Estados Unidos de Norteamérica efectuado en 1976, ponía de manifiesto esta cultura antropocentrista a la que hago referencia aquí, al no considerar a las complicaciones del embarazo como parte de la inclusión de coberturas generales de seguros laborales, porque a criterio de aquella, "las complicaciones del embarazo constituyen un riesgo adicional, único en las mujeres..." y afecta la paridad entre el hombre y la mujer, a pesar de que esa misma corte reconocía procedimientos "únicos" en el primero, tales como las operaciones sobre la próstata y las circuncisiones. Este dictamen deja bien en claro que ese tribunal de justicia definía el cuerpo del hombre como el "standard”, excluyendo un estado normal de la mujer, cual es el embarazo, de coberturas de riesgo de trabajo.

Otro prejuicio que debemos considerar es el hecho de la visión de la mujer definida a partir de un punto que siempre se origina en el hombre. Ya la Biblia lo plantea así diferenciando a la mujer – diría hasta "secundarizando” desde los comienzos de la humanidad: "Esta si que es carne de mi carne y hueso de mis huesos”, nacida a partir del hombre, "androgénica", mientras que éste es creado a partir de "humus" - tierra - por voluntad divina, representada con el soplo del Creador.

A partir de este comienzo, la mujer pasa a ser el " segundo sexo ", al decir de Simone de Beauvoir, algo igual pero diferente, en conclusión una "desviación" de la naturaleza del hombre. No nos llame, pues, la atención a las referencias al "tercer sexo” en algún período histórico de la humanidad- afortunadamente ya superado-, de aquellos que no se ajustaban a una u otra definición .Y mas allá, los avances de la cirugía, la endocrinología actual y el Derecho, que permiten hablar hacia fines del milenio anterior de alrededor de quince o dieciséis sexos diferentes, según se trate de travestis, travestis operados o no, transexuales, etc., por citar algunos de los más frecuentemente presentados en programas de radio y televisión.

Regresando a nuestro tema de la mentalidad antropocéntrica de la sociedad en general, otro dato interesante, esta vez relacionado con la medicina: el de los estudios multicéntricos masivos que suelen realizarse en determinadas áreas clínicas. En muchos de ellos se excluya a la mujer o se hallaba subrepresentada. La conclusión a la que llegó el "Estudio Médico sobre laSalud" USA, 1988), acerca de la necesidad o conveniencia de administrar una aspirina diaria para reducir el riesgo de ataque cardíaco, involucró a veintidós mil pacientes, todos ellos hombres.

El estudio acerca de los procesos naturales del envejecimiento de Baltimore Longitudinal Study de 1958, no incluyó mujeres sino hasta 1984, a pesar de que ellas constituían el 60% del grupo de estudio (mayor de 65 años). Entre algunas excusas para la no inclusión, se adujo que los cambios hormonales no hacían comparable al estudio y que ello representaba una " complicación ", como si dichos cambios no fueran normales en la vida de una mujer y por ello perfectamente mensurables.

Sería extenso y tedioso ennumerar las oportunidades en las que la mujer fue relegada u omitida en nuestras sociedades culturales antropocéntricas y creo que se les ha negado - en nuestro campo médico sobre todo - la oportunidad de participar, protagonizar u opinar aún sobre aspectos que hacen a su seguridad, fisiología y funcionamiento corporal. La "medicalización del parto ", por ejemplo, ha sido analizada desde la perspectiva masculina profesional, considerándose a la mujer como a un "ente" que debía ser controlado, dirigido y manejado por el médico, justamente en el acto mas natural de la humanidad, que es el de dar a luz, hecho del que los profesionales nos habíamos apropiado, "medicándoselo " a la mujer y privándola las mas de las veces de las sublimes sensaciones de parir un hijo con naturalidad, un tema muy presente hoy en los debates.

Hace unos años, planteaba a raíz de estas reflexiones ("¿Es posible realizar una aproximación feminista a la Bioética?", Curso de Introducción a la Bioética” ;Santiago del Estero, 1998), que algunas nuevas disciplinas, tal como la Bioética que nos ocupaba, están sugiriendo a los científicos que muchos temas teórico prácticos son mejor resueltos por las mujeres, justamente por su sensibilidad, predisposición y muchos otros factores que podemos englobar bajo la denominación de "intuición femenina". En el campo de la ética se ha verificado este fenómeno en tópicos tales como enfermos terminales, cuidados intensivos, y enfermería, por citar algunos de ellos. El campo de la bibliografía mundial así lo está demostrando.

Por otra parte, es cada vez mas importante en nuestro país la cantidad de mujeres especialistas en bioética y procedentes de diversas disciplinas que hacen significativos aportes en este campo. Lo mismo sucede en muchas profesiones, en las que la mujer destaca notablemente. Los tiempos y las mentalidades cambiaron. Afortunadamente para la sociedad. Habré de volver sobre este tema mas adelante.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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